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Hoy quiero hacerte pensar. Me gustaría hablarte de cómo se puede cambiar la relación con el mundo, para ello te voy a hablar de una actitud un tanto controvertida, del sentimiento de “víctima”. En ocasiones nos sentimos víctimas de las circunstancias que nos tocan vivir, hoy te explico cómo salir del victimismo y dejar de ser víctima, cómo desprenderte de la auto-compasión negativa y coger las fuerzas que necesites para lograrlo.

Es uno de los sentimientos más difíciles de identificar y reconocer en uno mismo, pero sencillo de identificar en los demás.

En este artículo te explico:

  • Cómo identificar cuándo estás pensando como una víctima de las circunstancias
  • Cómo salir de la víctima y tomar las riendas de tu vida

Qué es ser víctima de las circunstancias

Cuando vivimos situaciones que nos hacen sentir sobrepasados, que no podemos decidir, que tomar las riendas es complicado o difícil podemos “caer” en el victimismo o sentirnos víctimas de la situación.

Hay veces que sentimos que aquello que nos ocurre no depende de nosotros, que somos “víctimas” de la situación y no tenemos margen de maniobra, como si no dependiese de nosotros el resultado.

Cuando entramos en la víctima, nos alejamos de la capacidad de decisión, delegamos en el otro o lo otro el resultado. De esta forma, perdemos o entregamos el poder sobre nuestra vida, el resultado ya no depende de nosotros.

Te voy a poner varios ejemplos para que puedas identificar cuándo aparece el sentimiento de la víctima:

  • Ponemos excusas para no tomar una decisión
  • Justificamos nuestras decisiones comparándonos con los demás.
  • Ponemos la decisión fuera (en el otro o la situación) y no en nosotros.
  • Me siento pequeño/a y sin fuerzas para enfrentarme a la situación
  • Aparece la auto-compasión o pobre de mí.

 

De dónde viene sentirnos la víctima

Está relacionado con la autoestima y la imagen que tenemos de nosotros mismos, si nos sentimos fuertes y que podemos tomar las riendas de nuestra vida o que dependemos de otros para dirigir nuestra vida y conseguir lo que queremos.

Es diferente a colaborar, llegar a acuerdos o tomar decisiones conjuntas… Quizá sea demasiado clara en la explicación, entiende que voy a exagerar la situación para que puedas ver con claridad qué es ser víctima. 

Te propongo que observes tus emociones según lees, te puede dar pistas sobre ti mismo/a y tu relación con sentirte víctima o ver a alguien como una víctima.

Cuando entramos en la víctima, en general nos estamos refiriendo a sentimos que no podemos tomar decisiones, que no depende de nosotros o que nos supera la situación, entonces estamos eligiendo no hacernos cargo de la situación.

¿Qué conseguimos siendo víctimas?

Evidentemente, cuando delegamos en el otro para una decisión siendo adultos, realizar un cambio o llevar a cabo una acción, estamos entregando el poder, nuestro poder de decisión.

En el fondo, esta actitud es una vía de escape a tomar las riendas y hacer frente a las consecuencias de nuestras decisiones o actos, porque, si sale mal o no tiene el resultado esperado…, ¿a quién vamos a echar la culpa? Al otro.

Esta es una de las razones por las que delegamos nuestro poder de decisión en el otro, para no hacernos cargo de las consecuencias.

Cuando estamos en la víctima automáticamente nos sentimos liberados de la responsabilidad. Nos consideramos inocentes de lo que esa decisión o acción pueda conllevar. Pero tengo que decirte algo: NO ES ASÍ.

¿Cómo nos sentimos al delegar en otros? 

Me encuentro en consulta muchas pesonas que sienten un gran malestar porque no son dueños de su vida. Sienten que dependen de los demás para tomar decisiones, incluso las más pequeñas. 

Unas veces sienten culpa por no haber sido capaces de hacerlo y otras resentimiento hacia quien tomó la decisión por ellos.

Tienes que saber que cuando entregas el poder a otro, ya no es tuyo. A nivel emocional genera mucho conflicto interno y salir de él no siempre resulta sencillo.

Incluso, hay personas que no saben ver que están en el papel de víctima y han terminado por creer que no tienen capacidad de decisión sobre su vida.

Esto es un gran problema

Quizá te veas identificado en el papel de víctima o en la situación de que alguien ha delegado en tí sus decisiones.

 Cualquiera de las dos supone un esfuerzo y no estar en equilibrio, ni uno ni otro. Esto, por supuesto, es muy diferente a tener a una persona a nuestro cargo: hijos pequeños, familiares dependientes…

Si te sientes o te has sentido víctima, has entregado tu energía a otro y puedes sentir que algo te falta.

Si sientes que alguien ha depositado en tí sus decisiones es posible que sientas una carga al haber acogido algo que no es tuyo y malestar hacia la persona que te entregó su poder.

 

Entonces, ¿cómo dejar de ser víctima? ¿Cómo salgo de aquí?

Cogiendo la responsabilidad y tomando decisiones por ti mismo/a.

Puedes apoyarte en otros, preguntar, solicitar ayuda o consejo… pero la última decisión siempre es tuya. 

Cuando cogemos la responsabilidad sobre nuestras decisiones y sobre nuestra vida, todo cambia. 

Cuando estás en la víctima entregas tu poder a otro o a la situación, no te haces cargo de la decisión y el resultado no suele ser el que deseas ya que no depende de ti el cómo, cuando, de qué manera…. se realiza o si llega a realizarse.

Coge el poder y, aunque te dejes asesorar o acompañar en el proceso, la decisión es tuya.

Al fin y al cabo, ¿quién está viviendo tu vida? ¿quién puede decidir mejor que tú qué es lo mejor para ti? ¿Quién conoce tus anhelos, deseos o ilusiones si no eres tú?

Reconozco que para tomar estas decisiones hay que ser valiente y perder el miedo a equivocarse. Tómalo como un proceso de aprendizaje.

Una vez visto, ¿qué hago para salir de la víctima?

Tienes que saber que ésto no ha ocurrido de golpe, sino que hemos delegado en otros o han delegado en nosotros poco a poco.

Por lo tanto, poco a poco podemos ir tomando las riendas de nuestra vida y tomar nuestras propias decisiones o animar al otro a que tome sus decisiones sin que seas imprescindible.

Si sientes que es una tarea compleja, no sabes por dónde empezar o prefieres realizarla acompañado/a, puedes solicitar una cita conmigo y conseguir el cambio que estás buscando.

Mi objetivo es hacerte pensar, que puedas observarte y poder cambiar aquello que quieres cambiar.

Coger la responsabilidad de nuestra vida es uno de los mejores objetivos a alcanzar. Si este artículo te ha hecho pensar, ¡objetivo cumplido!

Feliz día!

PD: Darse cuenta del papel de víctima que podemos tener es uno de los más difíciles de ver y reconocer. Si lo has detectado, sé amable contigo mismo/a y si, además, quieres realizar un cambio, ¡ADELANTE!

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