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Es ésta época que estamos viviendo se hace necesario conocer ejercicios para reducir la ansiedad. Han aumentado los casos de nerviosismo, inquietud, miedo, estrés, ansiedad… relacionados con salir a la calle, el contacto con otras personas y son expresiones del miedo al contagio.

Estoy encontrando en consulta multitud de casos nuevos con crisis de ansiedad y miedo derivado de la situación que estamos viviendo. Evidentemente, el confinamiento y el miedo a salir a la calle o al contagio hacen que la inquietud sea mayor, en muchas ocasiones sin estrategias para reducir la ansiedad.

La mayor parte de estas personas no saben cómo reducir la ansiedad y no pueden desarrollar su vida normal (dentro de lo que la situación lo permite). Son personas que tienen algún reparo para salir a la calle y lo hacen aunque les suponga pasar un mal rato, o personas que sólo pensar en salir les produce intensos síntomas de ansiedad y no lo hacen. Esto es una limitación.
 
Mi labor en estas situaciones donde las emociones son muy intensas, es encontrar el origen del miedo (puede ser bastante diverso o con matices) y después, enseñar ejercicios para reducir la ansiedad.
 

Esta es la razón por la que he decidido hacer éste artículo con un vídeo explicativo de algunos ejercicios que te pueden ayudar a reducir la ansiedad de forma sencilla.

Son ejercicios a través de la respiración, que nos ayuda a conectar con la relajación cuando es una respiración profunda y de forma completa. Te lo explico todo en el vídeo, para que lo puedas entender y poner en práctica con los ejercicios paso a paso.

 

Como puedes ver en el vídeo, los ejercicios son bastante sencillos y fáciles de realizar.

Ejercicios para reducir la ansiedad

 

1. Conectar con la respiración.

Puedes colocar una mano en el abdomen y otra en el pecho para ayudarte a tomar conciencia.

Cierra los ojos y observa cómo es tu respiración. Poniendo especial atención en cómo entra el aire, cómo te llena por dentro y cómo va saliendo.

Observa a dónde va el aire, si al pecho o al abdomen. Observa cuánta cantidad de aire entra y cuánto sale. Si respiras por la nariz o por la boca… 

Pon toda tu atención en las características de tu respiración.

Descansa y toma nota de lo que has averiguado de tu respiración.

 

2. Amplía la respiración.

Vuelve a colocar una mano en el abdomen y otra en el pecho para ayudarte a tomar conciencia.

Una vez que has conectado con tu respiración vas a realizar un segundo ejercicio para ampliar la respiración. Para ello, vuelve a cerrar los ojos y conecta con tu respiración.

Poco a poco, con cada respiración, vas a hacer respiraciones más profundas, cogiendo un poco más de aire, un poco más despacio. Es importante que siempre sean respiraciones agradables.

Intenta llevar tu respiración al abdomen, de forma que sientas que se hincha el abdomen y el pecho con cada respiración. 

Sigue ampliando tu respiración hasta que encuentres el ritmo que te resulta agradable y sientes que es profundo. Mantén ese ritmo de respiración durante unos minutos y observa cómo te sientes.

Este ejercicio puede tener una duración de entre 3 y 5 minutos en un inicio. Poco a poco ve aumentando el tiempo del ejercicio para mejorar tu respiración y aumentar tu capacidad pulmonar.

Lo ideal es que realices estos ejercicios 1 o 2 veces al día, si no tienes procesos de ansiedad intensos. Si sueles tener ansiedad yo suelo recomendar que sea como una medicina, 3 veces al día: por la mañana, a mediodía y por la noche. Te ayudará a reducir la ansiedad.

Cuanto más practiques más eficaz te resultará el ejercicio y mejor te sentirás. Además, mejoras tu conciencia corporal y puedes conseguir que, con sólo unas pocas respiraciones disminuya tu ansiedad en cualquier situación. Todo depende de ti, el truco está en practicar. 

Prueba a realizar este ejercicio durante 10 días seguidos, a ver qué tal te sientes. 

Beneficios de la respiración profunda

La respiración profunda nos ayuda a conectar con la relajación de forma automática, para ello es necesario que respires hondo, intentando sentir cómo el abdomen se hincha con cada respiración y también el pecho, a ésto lo llamamos respiración completa.

Este tipo de respiración hace que puedas aprovechar al máximo tu capacidad pulmonar y el oxígeno llegue en más cantidad y calidad a todo tu organismo. Consiguiendo:

  • el oxígeno llega profundamente a todos los órganos y tejidos.
  • el corazón reduce las pulsaciones, se relaja y envía más oxígeno a todo el organismo con menos esfuerzo.
  • los pensamientos son más fluidos y nítidos.
  • las emociones reducen la intensidad y son más fácilmente manejables.
  • se reduce la ansiedad o nerviosismo.

 

¡Adelante!
Pon en práctica estos ejercicios para reducir la ansiedad
y mejora tu bienestar en sólo unos minutos.

 

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